Recuerdos y testimonios de Entepola Colombia

Aunque terminaron exitosamente sus carreras encontraron su proyecto de vida en los titeres. Les presentamos las historias de vida de éstos tres egresados que vivieron una experiencia común: la de encontrar en el arte una alternativa de expresion y forma de vida

 

 

Lucia Duque

Médica Cirujana y titiritera Universidad Nacional De Colombia.

 

¿Y usted es médico o titiritera?

Esta pregunta ha aparecido en múltiples momentos de mi vida constituyendo una dualidad permanente desde que estudie en la Universidad. Los títeres y la Medicina surgieron como necesidades urgentes para mí desde un tiempo anterior a mi entrada a la Universidad. Curiosamente logré encontrarlos en el mismo espacio  y de forma muy afortunada, pues esta gran ventaja permitiría el desarrollo conjunto de estas dos pasiones.

 

Me encontraba cursando segundo semestre de Medicina, cuando en un cartel en el Auditorio León de Greiff se anunciaban las audiciones a los grupos de formación de bienestar universitario; habían muchas opciones, pero definitivamente la que llamó mi atención fue la del “Grupo de teatro, títeres y sombras ECLIPSE”, quienes hacían parte de esta convocatoria. Asistí juiciosamente, con la curiosidad absoluta de conocer este proceso; pues allí me encontré con su directora y fundadora Mary Olarte, quien a través de su innegable entusiasmo por el arte nos abordó a mí y a otras 10 personas para que nos embarcáramos en este viaje. Yo como estaba tan ansiosa por aprender y conocer todo me subí de una y sin pensarlo, y de esta forma  me fui como dice Mary “al mundo de los títeres” con una absoluto placer.  

 

La Medicina y los títeres se complementaron todo el tiempo en este paso por la Universidad de forma maravillosa, pues las dos tenían una gran exigencia de tiempo y energía pero se equilibraban en otros aspectos, era como estar haciendo dos carreras, implicaba grandes esfuerzos para cumplir con las dos pero así mismo era la satisfacción.  La Medicina me ofrecía una cantidad de conocimientos que los títeres afianzaban de otra manera, los títeres me sacaban de los limites naturales de la profesión para cambiar mi perspectiva general, la Medicina me permitió vivir múltiples experiencias humanas que encajaban perfectamente con la dimensión humana y fantástica de los títeres y todo esto me permitió estructurar mi vida de ahí en adelante. Fue una gran fortuna haber encontrado este espacio en la Universidad y no solo para mí sino para todas las personas que pasaron por ECLIPSE, conozco varias de ellas que después de su experiencia con este grupo y con Mary, decidieron hacer de los títeres una parte fundamental de su vida.  Es difícil no dejarse contagiar e invadir por la fuerza de los títeres y la energía de su directora; es aun más complicado salir de la Universidad y olvidar todo lo que procuró ese espacio.

 

Por esto considero que mi respuesta a la pregunta inicial aun sigue siendo la misma: soy médica-titiritera, titiritera-medica o titiri-médica, cualquiera de las tres, pues a pesar de ser un poco extraño, curiosamente estas dos resultan ser muy afines para mi, por esto sigo en la búsqueda de su combinación todos los días; es más, le voy agregando otros elementos, ahora también soy clown.

 

 

 

JOSÉ RAMIRO VELÁSQUEZ G.

Egresado Facultad de Ciencias Humanas

 

GURRUFLETO Y EL FANTASMA LLORÓN

 

Mi historia comienza un día que entre a la Capellanía y un chico me dio una invitación a la presentación de los grupos artísticos del León de Greiff, yo fui por mera curiosidad y me encontré atrapado en medio de postulantes para estos grupos. Como buen tímido en cuanto escuche que teníamos que pasar al frente y presentarse con los directores de cada uno de estos grupos, escogí el único al cual su directora no fue porque se le olvido, el de títeres.

 

Pero claro, nos citaron para otro día y en esa hora, día y fecha, yo tenía clase, tenía la excusa perfecta; pero esta diosidencia ya estaba preparada, el día señalado, el profe terminó clase más temprano y yo desparchado y sin querer volver a casa temprano me acordé de la reunión, también soy muy desmemoriado. Llegué me hice atrás y la metodología de Mary me obligué a involucrarme y desatar mis sueños, así comenzó mi segunda profesión.

 

Mi primer títere fue un vistoso mono, que dispersaba la mirada por su exceso de color, el segundo fue un dragón, vino Don Caracol que fue un títere modificado, luego mi hada, prestigiosa actriz que ha participado en videos para promover la educación en torno al tema LGBTI, Gurrufleto y mi fantasma llorón. También está Andrés, Pancho y una rana, títeres regalados por algunos amigos que al saber que estaba dándole a eso, me los regalaron. Ahh y casi olvido a Risot@, el títere con el cual marché para la segunda marcha LGBTI de Disot@.

Conocer a Mary Olarte fue conocer a una madre, una líder, una mujer que me enseñó a lograr sueños y a hacer soñar a los otros y otras, en los momentos en que mi sexualidad empezó a surgir a flote, sus buenos consejos me mantuvieron con los pies en la tierra. Cuando me creía tan rígido, ella me mostró la posibilidad de ser múltiple, me enseño a parame tras haber caído profundamente y a confiar en mis capacidades tanto como reconocerlas.

 

Aun recuerdo los ensayos en el León de Greiff con cierta nostalgia, allá donde montamos no solo teatrinos, sino ensayamos frente al espejo, donde pegamos y cortamos, escogimos telas sin fin y rescatamos alguno que otro títere ya medio acabado. Donde leímos obras de títeres mientras escuchábamos los ensayos de la orquesta, donde una vez me dejaron a cargo de Entepola, la mascota del evento, y donde Mary me enseño que podía y debía soñar.

 

Por la seguridad recibida, por los valores encontrados y por la locura de lograr imposibles me he movido a ser un líder en lo que hago, a no rendirme así se caiga el telón, a proyectarme como profesional, a escribir y a ser un profesional comprometido desde lo social.

 

 

 

Sandra Morales

Antropóloga UNAL 2006

 

Titiriteando en la Unal

 

Desde que se presenta al examen de admisión, con solo entrar usted ya sabe que en ese lugar hay magia y es que La Nacho no es solo academia, es una forma de asumir la vida; forma que se moldea dependiendo en gran parte de las actividades extracurriculares que elija, bueno, podríamos decir que mi vida ha sido moldeada por Eclispe, el grupo de títeres de la Universidad. Ingresé en 2000 para estudiar Antropología y un año después quise integrarme a alguno de los grupos de artes escénicas, el único que tenía flexibilidad de horario eran los títeres. Mary Olarte, su directora decía: “trabaje en su tiempo libre”, lo que yo no sabía era que se refería a tooodo mi tiempo libre. Poco a poco los títeres comenzaron a reñir con la carrera y me alejé, pero el semestre siguiente volvía, y así permanecí en un ir y venir por las caracolas del León de Greiff aprendiendo diferentes técnicas, maravillada con el trabajo que allí se realizaba, me encantaba la libertad de creación y la multitud de materiales e idiomas que tenía a la mano para expresarme, entendiendo que la vida no es siempre como la planeamos.  Aún recuerdo a Mary cuando me decía: “Usted no sabe lo que le va a dar para vivir”, yo insistí en la Antropología pero el tiempo cambió la respuesta; la Antropología se convirtió en herramienta de investigación para la construcción de proyectos artísticos, y los títeres en el medio de expresión de los resultados, que con su lenguaje subversivo podían ingresar donde lo escrito no llegaba. La reconciliación de mis dos pasiones me ha brindado beneficios económicos, pero sobre todo el disfrute de trabajar en lo que amo con una gran motivación: la posibilidad de compartirlo con otros. Para terminar, voy a decir que mi experiencia en la Universidad y en Eclipse se resume en tres enseñanzas: la primera, aprendí cómo trabajar en equipo pero sabiendo que si nadie llegaba yo debía adelantar el trabajo sola haciéndome un juez objetivo de mi trabajo; la segunda, como decía Mary  “Estréllese Reina”, vaya pruebe y falle, enseñándonos el valor del fracaso dentro del proceso de aprendizaje creativo, tener humildad, testarudez y fuerza para caer y levantarse mil veces. Por último, aprendí a pelear con todo lo que aprendí para abrirme nuevos caminos, algunos lo llaman “Desprenderse de la teta” y crecer. La experiencia artística enriqueció de manera importante no solo mi profesión sino que decoró mi vida con colores, telas y personas maravillosas que aún hoy puedo llamar amigos y compañeros de trabajo.

 

Tomado de la pagina de Bienestar de la Universidad  Nacional de Colombia, del boletin de egresados #2 de abril  de 2011 http://www.bienestarbogota.unal.edu.co/b_egresados/titeres.html

Por los Caminos y la Magia del Entepola


           

Por: Zaida Lucila Niño Contento

Octubre de 2005 

 

 

Este importante encuentro de teatro popular latinoamericano nació en Chile en 1987 de la mano del grupo teatral La Carreta, como respuesta y protesta cultural a la dictadura chilena del general Augusto Pinochet¨  y al silencio que se había impuesto en el terreno cultural; en sus casi veinte años de trayectoria, ya ha extendido su propuesta mágica, lúdica y mística a lo largo del continente, y desde el 2003 podemos disfrutar en Colombia de todo el esplendor de esta invitación cultural.  

 

La propuesta esta dirigida a sectores marginales y sociales, por ello Bogotá abre sus brazos al viento teatral y cultural que cada agosto esta llegando desde diversos lugares de la geografía nacional e internacional gracias al Entepola, que se realiza con el esfuerzo de las localidades y de grupos artísticos locales que le han apostado a la masificación de las diferentes expresiones artísticas, colocando al servicio de la comunidad un espacio propicio para intercambiar, construir y crear arte, que se cimienta día a día por numerosos grupos sociales y culturales al interior de las comunidades, involucrando a la vez propuestas de corte internacional.

 

El Entepola Colombia es ante todo un esfuerzo colectivo, en el que las localidades, la Universidad Nacional de Colombia y grupos culturales de Bogotá ponen todos sus esfuerzos por llevar arte de la mejor calidad y totalmente gratuito a todos los habitantes de la ciudad.

 

El encuentro se realiza en Colombia gracias a la iniciativa de Mary Olarte, directora del grupo de títeres Eclipse, de la División de Divulgación Académica y Cultural de la Universidad Nacional, y tienen como fin según su opiniónfortalecer desde el área cultural el compromiso de la Universidad con la comunidad”.

La magia del Entepola llega a las comunidades menos favorecidas, en las que la cultura ha quedado negada por los grandes costos, según Mary Olarte, “es una forma de resistencia y contracultura, que se desarrolla en lugares donde es prohibido ganar dinero, como la calle. El Entepola busca ofrecer un espacio de encuentro cultural en el que las expresiones artísticas provenientes de diferentes lugares de Latinoamérica se conviertan en agentes culturales hacia la construcción colectiva de Nación, busca llegar a todas las localidades y consolidarse en un espacio legitimo dentro del arte popular en Bogotá, asimilando la experiencia Entepola Chile, que ya llega a los veinte años y del Festival de arte Cervantino Callejero, que se lleva a cabo hace 15 años en México, gracias al empeño de Enrique Cisneros y del grupo La Resistencia”.

Es así como bajo el lema de “UN pa' todos”, nació el primer Entepola Colombia, que reunió en esa ocasión grupos de España, Chile, Perú, Venezuela y México, con el objeto de crear un fuerte vínculo entre las comunidades y las propuestas artísticas de la Universidad Nacional, en esa oportunidad se involucraron las localidades de Puente Aranda, Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar. La segunda versión se realizó en 2004 en la Localidad de Tunjuelito, en el Barrio Venecia y tuvo como lema “Sueña Bonito Colombia”, la última versión fue este año en el mes de agosto en la localidad de Suba en el sector Tibabuyes La Universal, bajo el lema de “UN teatro Pa´todos”.

 

La propuesta Entepola tiene como eje fundamental el teatro, pero en la versión colombiana esto ha ido más allá e involucra diversas expresiones artísticas tales como fotografía, danza, vídeos, música, cuenteria, poesía, plásticas, charlas a lideres comunitarios, talleres artísticos, siendo una de sus principales características el hecho de que las funciones sean totalmente gratuitas y la mayor parte de las propuestas se desarrollan en la idea de usar en forma creativa espacios no convencionales, al margen de los circuitos comerciales de la cultura.

 

Los espacios de presentación son diversos, el parque, la calle, el polideportivo, la Plaza de mercado, las JAC, los colegios, la Universidad Nacional, el parqueadero, cualquier espacio comunal es ideal para desarrollar las propuestas culturales, o por lo menos a eso es a lo que le apuestan sus promotores. Así mismo es de resaltar que la evaluación y balance del encuentro se hace así mismo con la localidad, se discuten los aciertos y desaciertos para mejorar en la siguiente versión del evento, lo que da mayor realce a la participación de la comunidad.

Es así como desde hace tres años el Festival de Teatro Popular Latinoamericano, que sus organizadores definen como “de las localidades para las localidades” se viene consolidando fundamentalmente como un festival organizado por la propia comunidad en sus espacios de vida cotidiana y colectiva, el que la comunidad se involucre de una forma visible y participativa, permite que se construya cultura colectivamente, y se ponga de relieve las diferentes manifestaciones artística locales.

De otra parte los grupos internacionales comparten sus experiencias con la localidad y cohabitan con ella, ya que el hospedaje y la alimentación de los diferentes grupos artísticos se hace en casas o colegios equipados para tal fin en la propia localidad sede del evento y con el esfuerzo de la comunidad, esto permite una mayor integración e intercambio cultural y social. Es así como el Entepola se convierte en una gran fiesta popular, en la que se mezcla la magia, la alegría, el arte, la diversidad de culturas, razas, ritmos, la participación, el intercambio cultural, mediante temáticas que se acercan a la cotidianidad de la ciudad y en el que todo tipo de público encuentra su espacio, siendo más que un festival, un encuentro para el dialogo, un encuentro para la identidad y la integración latinoamericana.

Tanto en la apertura como en la clausura de Entepola se realizan tomas de las calles de la localidad con danzas, comparsas, teatro, música; por ello este encuentro ha reforzado el movimiento de teatro alternativo y callejero que se desarrolla desde la década de los ochenta en localidades como San Cristóbal con grupos como Luz de Luna, que aparte de generar una propuesta cultural, desarrollan desde el arte una enorme tarea comunicativa y de expresión de la problemática social, la identidad y la realidad, reflexionando acerca de ella y de que pasa en la sociedad.

Es a la vez importante resaltar que el evento es autogestionado, y son los propios grupos sean nacionales o internacionales los que se costean el transporte hacía Bogotá, ello permite también observar cierto nivel de compromiso y de solidaridad con las causas sociales y comunitarias por parte de los grupos culturales y artísticos.

El Entepola busca aportar culturalmente a Bogotá, y consolidar un encuentro popular desde la cultura que permita a las localidades mostrar sus trabajos culturales a los peatones, a los visitantes esporádicos, a toda la ciudad, intentando llevar arte, cultura, y alegría a todos los sectores de la ciudad.

…Y la versión Entepola de este año clausuras y más clausuras

Este año la energía desplegada por el Entepola fue tanta que se realizaron dos clausuras más, lo que permitió que más habitantes de la ciudad supieran de la existencia del Entepola, transmitiendo la alegría en espacios como la Universidad Nacional y el salón de la JAC de Suba Tibabuyes La Universal, dónde la comunidad participó activamente, allí al finalizar un concierto del grupo mexicano La Resistencia, saltó al escenario una muchacha de la comunidad con una hermosa voz a interpretar temas del folclore andino, luego su padre, un innato líder comunitario hizo lo propio e interpretó tangos y folclore mexicano, y otro más tomo la guitarra e interpreto una melodía instrumental, mientras el resto de la comunidad aplaudía y bailaba alegremente, para finalizar todos interpretaron una canción al festival y departieron una suculenta comida preparada por una mujer de la comunidad, en un ejemplo de integración, alegría y diversión que tanto le falta a Bogotá, el Entepola cumplió sus objetivos y el arte popular se tomo las calles de la ciudad por más tiempo del presupuestado por los organizadores, traspasándolo todo y dando una lección de magia, cultura y alegría A Bogotá.

Entepola: Encuentro Mundial

El Entepola se ha extendido varios países, es por ello que en enero de 2006 se llevará a cabo el XX Entepola Chile “Porque la utopía aún existe” y en su marco se realizará el primer congreso de Teatro Popular latinoamericano, que busca consolidar al Entepola como una alternativa cultural en el y para el continente.

 

Versiones del Entepola a lo largo del continente¨:

 

Argentina (1994 - 11 ediciones)

Brasil (1996 - 9 ediciones)

Puerto Rico (1997 - Entepola Boricua – 8 ediciones),

Ecuador (1997 - 8 ediciones),

Perú (2002 - 4 ediciones)

Colombia (2003 – 3 ediciones)



¨ Fuente: Entepola Chile, Website www.lacarreta.cl

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